La CEDAW, adoptada en 1979 por la Asamblea General de la ONU, también se conoce como la Carta Internacional de los Derechos de la Mujer. Actualmente, más del 90 % de los miembros de las Naciones Unidas son parte de la Convención, lo que la convierte en la segunda convención más ratificada, después de la de los Derechos del Niño.
La CEDAW articula la naturaleza y el significado de la discriminación por razón de sexo y la igualdad de género, y establece las obligaciones de los Estados para eliminar la discriminación y lograr la igualdad sustantiva. La Convención abarca no solo las leyes discriminatorias, sino también las prácticas y costumbres, y se aplica no solo a la acción del Estado, sino también a su responsabilidad de abordar la discriminación contra las mujeres por parte de actores privados. La Convención abarca tanto los derechos civiles y políticos (derecho al voto, a participar en la vida pública, a adquirir, cambiar o conservar la nacionalidad, igualdad ante la ley y libertad de circulación) como los derechos económicos, sociales y culturales (derecho a la educación, al trabajo, a la salud y al crédito financiero). La CEDAW también presta especial atención a fenómenos particulares como la trata de personas, a ciertos grupos de mujeres, como las mujeres rurales, y a áreas específicas donde existen riesgos especiales para el pleno disfrute de los derechos humanos de las mujeres, como las cuestiones relacionadas con el matrimonio y la familia. La CEDAW también especifica las diferentes maneras en que los Estados Partes deben eliminar la discriminación, incluyendo mediante legislación apropiada que la prohíba o acciones positivas para mejorar la condición de la mujer.
Fuente: ONU Mujeres